Iglesia e independencia
Sabado, 13 de Marzo de 2010
El proceso hacia la independencia de los países hispanoamericanos fue largo,
violento y traumático, que duró más de tres décadas. La Iglesia Católica fue una de las instituciones coloniales que más sintió los impactos del proceso, especialmente porque produjo una profunda división política en su interior.
La mayor parte de los representantes del alto clero, como el arzobispo Moxó en La Plata y el obispo La Santa en La Paz, tuvieron una actitud militante y, aún, militarmente contraria al proceso independentista. Esto se explica,
entre otras cosas, porque el alto clero estaba constituido, en su mayor parte, por españoles peninsulares.
Por otro lado, muchos sacerdotes del clero intermedio y bajo apoyaron también militar y militantemente la causa patriota. Tal es el caso del presbítero Medina en La Paz y del cura Ildefonso de las Muñecas, que encabezó una guerrilla en la provincia Larecaja.
En todo caso, la región donde más se vivió la contradicción interna de la Iglesia, así como el surgimiento de líderes de sotana, fue México. En México, durante toda la primera fase de la Guerra de la Independencia, los
protagonistas principales fueron los sacerdotes Miguel Hidalgo y José María Morelos.
Cuando llegó la noticia a México de la invasión napoleónica, se inició un encendido debate entre la Real Audiencia, que defendía la posición que nada debía cambiar, y el Ayuntamiento de la ciudad de México, que propugnaba un gobierno propio a cargo de los ayuntamientos. Luego de meses de debate, los españoles europeos decidieron dar un golpe de Estado, deponiendo al vacilante Virrey y colocando en su lugar a una autoridad más proclive a los europeos y, de hecho, se tomó preso o desterró a los principales líderes del
partido criollo.
Parecían los europeos triunfantes hasta que llegaron las noticias, los primeros meses de 1810, de la toma del Ejército francés de la mayor parte del territorio español y de sublevaciones en otras ciudades hispanoamericanas. Brotaron y abortaron varias conspiraciones, pero la de
Querétaro siguió en pie. Hidalgo, criollo ilustrado y de prestigio, encabezó la sublevación en la villa de Dolores, de donde era párroco.
El grito de Dolores, a diferencia de lo que sucedió en otras ciudades hispanoamericanas, no fue protagonizada por la élite criolla, sino por masas de trabajadores y campesinos que vieron su oportunidad para liberarse de las pensiones a las que estaban sometidos.
80.000 campesinos proclamaron a Hidalgo como el generalísimo de un ejército numeroso, pero desordenado y con poco armamento. Hidalgo obtuvo varias victorias militares y poco a poco fue construyendo su plan de gobierno que incluía, entre otros temas: terminar con el sistema de explotación de los europeos, suprimir el tributo de los indios, abolir la esclavitud,
confiscación de los bienes de los europeos, devolver las tierras a las comunidades indias, etc. Hidalgo encabezó una profunda revolución popular, a la que sumó el cura rural José María Morelos, hijo de un carpintero, con
miles de rebeldes del sur de México.
Hidalgo logró mantener su revolución sólo unos cuantos meses, en julio de 1811 fue derrotado y fusilado, pero la revolución popular duró varios años más, al mando de Morelos, bajo cuya dirección, en noviembre de 1813, se
declaró formalmente la independencia de México, se rechazó la monarquía y se fundó la República, República que sólo duro dos años y que fue vencida por la reacción española en noviembre de 1815.
Hidalgo y Morelos encabezaron la primera fase del proceso independentista mexicano y buscaron profundas transformaciones económicas y sociales.
Simbolizan el clero revolucionario de amplia participación en la independencia hispanoamericana.
Historiador boliviano
Autor : Fernando Cajías de la Vega
Temas : Estado Laico